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Mihwa Park – Alexandre Bagolle.- América Latina y el Caribe es conocida como una de las regiones menos igualitarias del mundo, y el ámbito de salud no es la excepción. ¿Sabías que las herramientas digitales pueden ayudar a reducir estas desigualdades?

Desigualdades de salud en América Latina y el Caribe

En muchos países de la región, la mortalidad infantil de las familias más pobres duplica a la de las familias más ricas. Según la OMS, la diferencia en Colombia casi llega a cuatro veces: en las familias del quintil más rico hay 5,4 muertes cada 1000 nacidos vivos y en las familias del quintil más pobre 21.8. Además, un informe publicado en The Lancet en 2019 encontró que la mayoría de las causas que disminuyen la expectativa de vida al nacer en América Latina y el Caribe se deben a factores socioeconómicos que son potencialmente evitables. Otra manera de evaluar las desigualdades en salud es comparando el índice compuesto de cobertura, que mide el promedio ponderado del porcentaje de cobertura en diferentes etapas de la atención de salud. Según la base de datos del Monitor de Equidad en Salud de 2009 a 2018, en muchos países de la región se registró una diferencia sustancial entre los hogares más pobres y los más ricos. Por ejemplo, en Haití, mientras solo 37.9% del quintil más pobre recibía la cobertura compuesta, el quintil más rico recibía casi el doble (65.3%). En Panamá, la diferencia en el mismo índice entre el quintil más rico y el quintil más pobre era de 23.8 puntos porcentuales.

El tema de las desigualdades en salud es especialmente importante para los países de América Latina y el Caribe en los que una amplia proporción de la gente trabaja en el sector informal, proporción que puede llegar hasta a un 80% en Perú y Honduras. Los trabajadores informales tienen acceso inadecuado a servicios de calidad, por lo que las desigualdades de salud podrían ser más severas de lo que se captura con los números existentes de acceso. En la región existen diversos esfuerzos para reducir las desigualdades en salud a través de la digitalización. La conectividad y la alfabetización en salud digital son dos condiciones clave para un uso significativo de la tecnología. En años recientes, se han implementado soluciones digitales para reducir las desigualdades y mejorar los resultados de salud. Con herramientas digitales, las personas pueden beneficiarse por mejoras en el acceso a servicios de salud y menores costos. Entre muchos otros (potenciales) beneficios de estas herramientas, una gran ventaja es que los sistemas digitales de salud pueden ayudar a reducir desigualdades mejorando el acceso de los pacientes a información de salud y redes de apoyo.

Condiciones para el éxito de las herramientas de salud digital

La conectividad a internet y la alfabetización en salud digital son precondiciones cruciales para disfrutar de todos los beneficios potenciales de las herramientas de salud digital. Los problemas en estos dos factores amenazan con exacerbar las desigualdades en salud existentes, especialmente en los grupos vulnerables. ¿Cómo le está yendo a la región en estos campos? La conectividad en la región en 2016, sólo 45.5% de los hogares tenía acceso a internet en América Latina y en el Caribe, en comparación con 86.3% en la OCDE. La conectividad se relaciona con varios factores económicos, tales como urbanidad o ruralidad, nivel de ingreso y edad. América Latina y el Caribe tiene una brecha significativa en el acceso a internet entre zonas urbanas y rurales. Según el BID, mientras el 38.1% de la población urbana de Perú tenía internet en su hogar en 2018, solo lo tenía el 2.1% de la población rural. En Bolivia, el 23.5% de la población urbana tenía internet en su hogar pero solo el 0.6% de la población rural tenía el servicio.

Hogares con acceso a internet por calidad, 2018 (%)

A su vez, los niveles de ingreso también afectan la conectividad. En Brasil en 2014, solo el 3% de las personas del mayor nivel de ingreso no eran usuarios de internet, pero dentro de las personas del menor nivel de ingreso ese número ascendía al 72%. En tanto, el 37% de los encuestados consideraba que la asequibilidad era una de las principales barreras para usar internet. Un informe reciente encontró que el quintil de menores ingresos gasta en internet entre el 10% y el 12% de su ingreso, lo que es entre 5 y 6 veces más alto que el nivel definido por la Comisión de la Banda Ancha para el Desarrollo Sostenible como “asequible”, que es el 2% del ingreso. Otro factor que se asocia con la conectividad en la región es la edad. Según la base de datos de World Telecommunication Indicators de 2017, más del 60% de las personas de entre 15 y 24 años usa internet en Chile, Uruguay, Brasil, México, Colombia y Ecuador, pero ese número no llega al 10% de los mayores de 74 años.

Fuente: Estado de la banda ancha en América Latina y el Caribe, CEPAL, 2017

Los resultados indican que en América Latina las personas de mayor edad, de zonas rurales y de menores niveles de ingreso tendrían una menor probabilidad de tener acceso a internet y otras tecnologías digitales como las herramientas digitales de salud. El problema es que justamente estas personas son las que más se beneficiarían y más necesitan herramientas digitales de salud tales como la telemedicina. Para más información consulte la Fuente: GenteSaludable.

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